Pintura

Santiago Juan Albarracin

Alternative Text

Marino, escritor, pintor y diplomático nacido en Buenos Aires en 1855. En 1873, ingresó a la Escuela Naval fundada por Sarmiento, pero en 1875, antes de concluir con sus estudios, su padre lo envió a Europa para continuar con su carrera en el Liceo Naval de Francia, donde tuvo como profesor al Almirante París, y como consejero a Juan Bautista Alberdi. En 1878 egresó con el despacho de Guardiamarina, lo que dio inicio su carrera que lo llevó hasta el grado de Capitán de Navío en 1926. Nunca dejó de trabajar con convicción y ahínco en todo aquello que para él representaba el bien del destino de su patria y su gente. Intervino en las campañas del Desierto y Patagonia de 1878 a 1881, siendo parte de la marina de guerra en viajes de exploración en los cuales alcanzó la Vuelta de Obligado, Vuelta del Desengaño, en el Río Limay y el Río Traful llegando a intervenir en numerosos enfrentamientos armados con las indiadas. En 1882, se reunió en su casa por su iniciativa, un nutrido grupo de jóvenes marinos, acto durante el cual fue el gestor de la fundación del Centro Naval de la República Argentina. En 1890, se sucedieron en Argentina graves sucesos políticos mientras él se encontraba en Europa, viaje que realizó por España, Francia e Inglaterra, en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores. A su regreso, como consecuencia de una fracasada revolución se vio obligado a partir hacia el exilio en Uruguay, tiempo durante el cual ejerció dos de sus grandes pasiones: escribió como periodista para los diarios El Siglo y El Heraldo, y pintó, arte en la cual destacó, ya que había estudiado en París. De regreso a Argentina, se convirtió durante varios años en jefe de la escuadrilla con la que el Ministerio de Marina fomentó el desarrollo del valle del Río Negro, en la Patagonia, recorriendo los ríos Negro, Limay, Colluncurá y el lago Nahuel Huapí. Con el correr de los años se consolidó en su pasión por la literatura, convirtiéndose en un escritor de temas literarios, profesionales y técnicos. En esta producción destacan sus trabajos sobre los ríos Negro y Limay, desde la colonización hasta su época; sus manuales sobre artillería y torpedos, y Páginas de Ayer, en el cual narra las alternativas de la expedición a Santa Cruz del comodoro Py. Luego de haber servido en diversas funciones para el gobierno nacional, y las gobernaciones de diversas provincias, dedicó los últimos años de su vida a la defensa de los derechos de los indios de la Patagonia, de quienes se convirtió en su representante ante el gobierno. Se lo llamó el Padre de los indios, y se dijo, a su fallecimiento, en Buenos Aires en 1929, que diez mil ahijados suyos quedaban desamparados en la región de la cordillera.